Organizar una boda: por dónde empezar sin agobiarse
Organizar una boda parece una montaña, y lo es si se afronta sin orden. Con un primer paso claro, todo se vuelve mucho más llevadero.
Cuando una pareja decide casarse, a la ilusion le sigue casi siempre el mismo pensamiento: por donde empezamos. Organizar una boda parece una montaña enorme, con mil cosas que decidir y coordinar, y lo es si se afronta sin orden ni prioridades. Pero con un primer paso claro y unas cuantas decisiones tomadas en el orden correcto, todo lo demas se ordena solo y el proceso se vuelve mucho mas llevadero, e incluso disfrutable.
Lo primero: presupuesto e invitados
Antes de soñar con vestidos, flores o menus, hay dos decisiones que lo condicionan todo y que conviene tomar al principio: cuanto dinero teneis para gastar y, mas o menos, cuanta gente quereis que venga. El presupuesto y el numero de invitados son la base sobre la que se construye toda la boda: marcan el tipo de celebracion, el sitio, el menu y casi todo lo demas. Decidir esto primero evita enamorarse de cosas que no entran en las cuentas y ahorra muchos disgustos despues.
La fecha y el sitio, cuanto antes
Una vez claros el presupuesto y los invitados aproximados, lo siguiente y mas urgente es la fecha y el lugar, porque son lo que mas se agota. Los buenos sitios para celebrar se reservan con muchisima antelacion, a veces mas de un año, asi que cuanto antes os pongais con ello, mejor. Con la fecha y el sitio cerrados, ya teneis el esqueleto de la boda, y a partir de ahi todo lo demas, que parece tan abrumador, se puede ir decidiendo con mas calma y por orden.
El orden lo es todo en una boda: primero presupuesto e invitados, luego fecha y sitio. Con eso cerrado, lo demas deja de ser una montaña.
Una lista y un orden
El secreto para no agobiarse es no intentar decidirlo todo a la vez. Una boda tiene muchas piezas, vestuario, comida, decoracion, musica, fotografo, invitaciones, detalles, y querer abarcarlas todas de golpe abruma a cualquiera. Hacer una lista de todo lo que hay que organizar y abordarlo por orden de urgencia, una cosa cada vez, convierte una tarea imposible en una serie de pasos manejables. Ir tachando cosas de la lista, ademas, da una sensacion de avance que tranquiliza mucho.
Delegar y no controlarlo todo
Un error muy comun, sobre todo de quien quiere que todo salga perfecto, es intentar controlarlo y hacerlo todo en persona. Es el camino seguro al agotamiento y al estres. Una boda se organiza mejor entre varios: repartir tareas con la pareja, aceptar la ayuda de familiares y amigos, y confiar en los profesionales que contratais para que hagan su trabajo. Soltar el control y delegar no significa que la boda salga peor, al contrario: significa llegar al dia disfrutando en lugar de reventada.
Disfrutar del proceso
Organizar una boda no tiene por que ser una pesadilla de estres. Empezad por lo fundamental, presupuesto e invitados, cerrad pronto fecha y sitio, organizad lo demas por orden con una buena lista, y delegad sin querer controlarlo todo. Asi, lo que parecia una montaña se convierte en un camino llevadero, e incluso en una etapa bonita que se disfruta en pareja. Porque la boda es importante, si, pero llegar a ella tranquilos y felices lo es todavia mas.
3 comentarios
Lo de fijar primero presupuesto y numero de invitados antes que nada nos ahorro muchos disgustos. Todo lo demas depende de eso.
Reservar el sitio con muchisima antelacion es clave. Los buenos se cogen con un ano o mas. Nos pillo el toro al principio.
Lo de delegar y no querer controlarlo todo una misma es el mejor consejo para no acabar agotada. Cuesta soltar, pero merece la pena.