Invitados con niños: cómo hacer una celebración cómoda para todos
Cuando hay niños invitados, un poco de previsión hace que ellos disfruten, los padres se relajen y la celebración funcione para todos.
Cuando entre los invitados de una celebracion hay niños, la cosa cambia: las necesidades, los ritmos y lo que hace falta para que todo funcione no son los mismos que en una fiesta solo de adultos. Y lejos de ser un problema, con un poco de prevision una celebracion con niños puede ser estupenda para todos: los pequeños disfrutan, los padres se relajan en lugar de pasar la fiesta persiguiendolos, y el ambiente gana en alegria. La clave esta en pensar en los niños de antemano, en lugar de improvisar cuando ya estan ahi aburriendose.
Decide y avisa si hay niños
Lo primero es una decision clara: si la celebracion es con niños o solo para adultos. Las dos opciones son legitimas segun el tipo de evento, pero conviene decidirlo conscientemente y, sobre todo, avisarlo bien a los invitados. Que cada cual sepa a que atenerse evita situaciones incomodas, como que aparezcan niños donde no se esperaban o que unos padres se queden sin saber con quien dejar a los suyos. Una comunicacion clara en las invitaciones sobre si los niños son bienvenidos, y en que terminos, ahorra malentendidos y permite que todos vengan preparados.
Un rincón para ellos
Si la celebracion es con niños, el mejor regalo para ellos y para sus padres es prever un espacio y actividades para los pequeños: un rincon con juegos, manualidades, algo que los entretenga, quiza alguien que los cuide o anime un rato. Con los niños entretenidos y a gusto en su zona, ellos disfrutan y, sobre todo, los padres pueden relajarse y disfrutar de la fiesta en lugar de pasarsela vigilando y persiguiendo. Ese rincon para los niños es lo que mas transforma una celebracion con pequeños, convirtiendo lo que podria ser un agobio en algo comodo para las familias.
Con un rincon y actividades para los niños, ellos disfrutan y los padres se relajan. Es lo que mas cambia una celebracion con pequeños.
Su comida y sus horarios
Los niños tienen necesidades practicas que conviene prever. Su comida, por ejemplo: cosas sencillas que les gusten, porque un menu solo de adultos puede dejarlos sin comer y un niño con hambre se vuelve un problema. Y sus horarios: los niños se cansan y les entra sueño a sus horas, y forzarlos mas alla acaba en llantos y mal rato. Tener en cuenta sus comidas y sus ritmos, y no esperar que aguanten como adultos, hace que esten bien y, de paso, que no colapsen la fiesta. Un niño comido y descansado es un niño feliz que no da guerra.
Seguridad y tranquilidad
Con niños sueltos en una celebracion, conviene tener un ojo en la seguridad del espacio: zonas peligrosas, piscinas, escaleras, accesos a la calle, cosas que un niño curioso pueda tocar. No para agobiarse, sino para que el sitio sea razonablemente seguro y los padres puedan estar tranquilos. Saber que el entorno no tiene peligros evidentes permite que todos, niños incluidos, disfruten sin sustos. Pensar un momento en la seguridad del lugar desde el punto de vista de un niño es una prevision sencilla que da mucha tranquilidad a las familias y evita disgustos.
Que funcione para todos
Una celebracion con niños no tiene por que ser un caos ni un agobio; con prevision, puede funcionar de maravilla para todos. Decidid y avisad claramente si hay niños, preved un rincon con actividades para que ellos disfruten y los padres se relajen, tened en cuenta su comida y sus horarios, y echad un vistazo a la seguridad del espacio. Con esos cuidados, los niños lo pasaran en grande, los padres podran disfrutar de verdad de la fiesta, y la celebracion ganara esa alegria especial que solo aportan los mas pequeños. Pensar en ellos es pensar en toda la familia.
3 comentarios
Que hubiera un rincon con cosas para los ninos en la boda nos permitio a los padres disfrutar de verdad. Sin eso, no paras en toda la fiesta.
Lo de decidir claramente si la celebracion es con ninos o no, y avisarlo, evita situaciones incomodas. Que cada uno sepa a que atenerse.
Pensar en su comida y en horarios que les vengan bien marca la diferencia. Un nino con hambre o sueno a deshora colapsa la fiesta.